PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cómo puedo saber que Pranadigma está funcionando si no veo nada?

A simple vista no se puede percibir su acción. Pero hay dos experimentos que se pueden hacer para confirmar que la APP está funcionando. El primero consiste en apagar las luces de la habitación o sala donde está ubicado el ordenador funcionando con Pranadigma. Al hacerlo, podrá observar alrededor del teclado un destellar de luz de color producido por la desviación de las ondas de luz emitidas desde la pantalla. El segundo experimento, consiste en hacer tap 7 veces sobre el logo de Pranadigma cuando la app esté funcionando en un dispositivo móvil, haciendo que el programa ralentice drásticamente su frecuencia de emisión de luz, hasta hacerla visible para el ojo.

¿Me consume batería?

No. Pranadigma funciona sin afectar la batería del dispositivo.

 

¿Me ocupa mucha memoria en mi dispositivo?

No.  Pranadigma funciona por encima de todas las aplicaciones y programas sin consumir recursos o batería del dispositivo u ordenador.

 

¿Con qué sistema operativo funciona? ¿Está disponible para dispositivos móviles?

Por el momento funciona con Windows, y en dispositivos móviles para Android. Se puede usar en dispositivos móviles y en ordenadores.

 

¿Cómo hago para programar?

El menú de inicio de Pranadigma es muy simple y claro. Hay que seleccionar la acción deseada (sanar o potenciar) ; elegir qué zona sanar o qué aspecto potenciar; y definir la frecuencia de funcionamiento de la APP.

 

¿Se pueden programar dos acciones al mismo tiempo?

No, no se puede.

 

¿Los niños la pueden usar?

Sí. Pranadigma les hace bien y ofrece programas especialmente diseñados para beneficiar a los niños en su primera infancia.

 

¿Mientras duermo hace efecto?

Sí, mientras el usuario duerme o mientras no está frente al dispositivo donde se descargó la APP,  Pranadigma continúa actuando gracias al efecto residual generado por la huella de luz o impresión que queda gravada en algunas zonas del cerebro.

 

¿Cómo es que los colores curan?

La metafísica entiende que los colores son sutiles vibraciones que afectan nuestro campo físico, emocional y mental. Los colores ejercen su poder sobre el consciente y el subconsciente, alterando nuestro estado anímico, y por lo tanto, tienen el poder de sanar nuestra energía vital.

Nuestros ojos son sensibles a la vibración de la luz, que es captada por el cerebro como “sensación de color”.  Las frecuencias más bajas nos dan la “sensación” del color rojo, y las más altas, la “sensación” del violeta; estas, junto a las frecuencias intermedias nos revelan toda la gama de colores del arcoiris, y son las que utiliza Pranadigma al emitir destellos intermitentes de luz.

Se puede decir que los colores son la parte visible de la radiación solar. En el gráfico expuesto a continuación se puede observar todo el espectro de la radiación natural, siendo muy pequeña la porción correspondiente a la luz (colores del arcoiris que se nos hacen visibles).  El resto de la radicación no la podemos ver, pero nos afecta. Hacia la izquierda del color violeta aumenta la frecuencia de onda,  comenzando por los Rayos Ultravioleta (UV), los Rayos X; los  Rayos Gamma y los  Rayos Cósmicos. Del otro lado, hacia la derecha del rojo, aumenta la longitud de onda, comenzando por los Rayos Infrarrojos; Radar; Microondas y  Radio (frecuencia alta, media y baja).

 

¿Qué investigación avala la posibilidad de que el hombre almacene luz?

La más significativa, “El efecto fantasma del ADN”, cambió la forma de ver al ser humano: si todo el cuerpo tiene ADN, entonces somos almacén de luz.  El experimento estuvo a cargo del doctor Peter Gariaev, quien colocó una muestra de ADN en un contenedor de cuarzo; aplicó rayo láser a las moléculas de ADN y las observó con un equipo capaz de percibir un fotón (partícula de luz). Las partículas de ADN actuaron como esponja para los fotones, que tomaron la misma forma espiralada que posee el ADN, y permanecieron en el lugar, con la misma forma y por 30 días, cuando se retiraron las partículas de ADN del lugar. Este trabajo confirmó que el ser humano almacena luz.

 

¿Está comprobado que el ser humano emite luz?

Si, está demostrado científicamente.  Fritz Albert Popp, científico de la Universidad de Marburg, Alemania, estaba casi convencido de que el ser humano podía almacenar y emitir fotones. Pero necesitaba comprobarlo. Uno de sus alumnos, Bernard Ruth, creía que no era posible, y asumió el desafío de demostrarle a su maestro que estaba equivocado. Inventó un sofisticado equipo que le permitió experimentar con diferentes tipos de semillas, y comprobar que efectivamente emiten fotones. Luego amplió el experimento a diferentes especies de animales, y a seres humanos, con los mismos resultados. Todos los seres vivos emiten y almacenan luz.  Años después., un grupo de científicos japoneses del Departamento de Electrónica y Sistemas Inteligentes del Instituto Tohoku ratificaron que el ser humano emite luz. Para hacerlo utilizaron una cámara criogénica CCD sensible a emisiones de fotones débiles y ratificaron lo que suponían: el cuerpo humano produce pulsos rítmicos de luz y es el rostro el que emite una mayor cantidad de luz.  El mismo experimento les permitió observar otras curiosidades: a la tarde se emite más luz que a la mañana y a la noche (metabolismo) y las personas que son privadas de sueño, o descansan mal, emiten menos luz que las que lograron dormir bien.


¿Qué dice la ciencia de los mensajes subliminales?

La teoría de los mensajes subliminales comenzó a debatirse en 1950 a partir de un experimento realizado por el publicista norteamericano James Vicary, quien presentó una máquina que servía para proyectar en una pantalla mensajes invisibles a simple vista, pero que podían ser captados por el subconsciente. La prueba o experimento consistió en emitir mensajes durante la proyección de una película: “¿Tienes hambre? Come palomitas. ¿Tienes sed? Bebe Coca-Cola”. Según Vicary las ventas de Coca Cola y palomitas al finalizar la película se dispararon, hecho que ratificaba la efectividad de los mensajes.  Muchos años después un grupo de investigadores del Departamento de Psicología Social de la Radboud University Nijmegen y del Departamento de Psicología Organizacional de la Universidad de Utrecht confirmaron la efectividad de los mensajes subliminales cuando se producen en las condiciones correctas.  Posteriormente, un estudio global, que tomó como base más de 70 investigaciones, arrojó como conclusión que a nivel inconsciente se despiertan partes del cerebro cuando el mismo es sometido a estímulos.